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5 de noviembre de 2013

Ser una buena mamá y además libre de culpas

Nos sentimos mamás desde que sabemos que ellos viven dentro de nosotras y cuando vienen al mundo nos desvivimos por darles lo mejor o lo que realmente se merecen.
Pero, para variar el mundo nos quiere imponer "prototipos" o "modelos", en este caso un modelo de como ser una "buena madre".
El mundo o la gente nos impone una valla muy alta a la que hay que llegar para ser consideradas como tales, sino lo hago soy una "mala mamá", entonces me siento culpable y soy infeliz.

Ahora nos sentimos culpables de todo... 
  • Si tengo solo un hijo y no puedo tener más, soy culpable. 
  • Si mi hijo se enferma soy culpable por no haber prevenido la enfermedad.
  • Si mi hijo no quiere comer soy culpable.
  • Si mi hijo no quiere dormir solo, soy culpable
  • Si no pude darle el pecho, soy culpable.
  • Si trabajo todo el día y no estoy con mi hijo soy culpable
  • Si no le puedo dar a mi hijo muchos regalos, me siento culpable
Bueno podemos seguir aumentando la lista obviamente, el caso es en mi experiencia personal que tener sentimientos de culpa solo lograr arruinar tus días y las de tu familia. Seguir dando vueltas a la idea de "pude haber hecho más por mi hijo y no lo hice" solo consigue hundirte cada día un poco más.

El secreto para dejar a un lado toda esa culpa y disfrutar de nuestra faceta de madre es interiorizar que "somos ante todo seres humanos" y que no existe la madre perfecta.
Si puedes hacer algo más por el bienestar de tu hijo, es decir si está en tus manos mejorar la situación, entonces hazlo!. 

¿Tienes dudas sobre tu maternidad?, ¿piensas que estas haciendo algo mal?. Te animo a confiar más en ti misma y en tu instinto materno. Si hay alguien que puede cuidar a tus hijos del mejor modo posible esa eres tú. Si hay alguien que quiere el bienestar de tu hijo ahora y siempre, esa eres tú.


Por  tanto no dejemos que los demás decidan por nosotros, no dejemos que nos etiqueten o nos llamen "malas madres" y "egoistas". Defiéndanse! Tenemos derecho a ejercer libremente nuestra maternidad. Por ejemplo, si tengo un solo hijo por decisión propia, es mi decisión y soy yo la responsable de eso, el resto del mundo no. Sugiero además si está en tus manos, aléjarte de personas que fomenten el sentimiento de culpabilidad.

Si algo sale mal no es bueno pensar que somos las culpables de todo. Si hemos dado lo mejor de nosotras, si hemos dado todo el amor que se merecen nuestros hijos, si te has esforzado por darles una buena educación y el mejor cuidado, entonces eres una buena madre y no importa nada más.

Por lo tanto decidamos de una vez a quitarnos toda esa carga de nuestras espaldas y disfrutemos plenamente de nuestra maternidad.

Anny Velasco
Mi Hijo Único Blog

25 de octubre de 2013

¿Será mi bebé bueno en Matemática?

Si un bebé de seis meses puede distinguir entre un conjunto de 10 puntos y otro de 20 puntos, será bueno en matemáticas en prescolar. Esta es la principal conclusión de un interesante estudio realizado en el Institute for Brain Sciences de la Universidad de Duke (EEUU).

En otras palabras, si los bebés tienen la capacidad de diferenciar entre grupos de elementos grandes y grupos pequeños antes de aprender a contar, serán más propensos a desempeñarse bien en matemáticas en el futuro. La razón es que los niños aprovechan su capacidad numérica innata para, posteriormente, aprender los sistemas matemáticos simbólicos que se enseñan en la escuela.

Es decir, que "cuando los niños están adquiriendo un sistema simbólico de representación de números en el colegio, le sacan partido a su sentido numérico primitivo", explica Elizabeth Brannon, profesora de psicología y de neurociencia, y directora del estudio en DukeToday. Ese sentido primitivo sería, por lo tanto, “el bloque de construcción conceptual sobre el que se construye la capacidad matemática."

Primera fase: niños de seis meses

Según Brannon, todos los bebés vienen al mundo con un conocimiento matemático rudimentario que les permite, por ejemplo, al mirar dos conjuntos de objetos, identificar cuál de ellos es numéricamente mayor sin tener que contar ni usar números. Por ejemplo, pueden saber instintivamente que un grupo de 15 fresas es mayor que otro de seis con sólo echar un vistazo.

Para probar la relación entre ese sentido numérico primitivo y las habilidades matemáticas posteriores, Brannon y su colaborador Ariel Starr analizaron a 48 niños de seis meses de edad. En primer lugar, estudiaron la capacidad de éstos para reconocer cambios numéricos básicos.

Lo hicieron sacando partido al interés natural de los bebés por las cosas que cambian. Ese interés se expresa en la mirada. De hecho, a menudo, los científicos aprovechan la mirada de los bebés para conocer sus procesos psicológicos, pues éstas reflejan lo que les llama la atención, y en qué medida. Con este sistema se ha podido demostrar, por ejemplo, que con sólo cinco meses los niños distinguen entre sólidos y líquidos.

El experimento se hizo de la siguiente forma: los científicos colocaron a los niños frente a dos pantallas. Una de ellas mostró continuamente un conjunto con el mismo número de puntos (por ejemplo, ocho); mientras que la otra mostró cambios numéricos, con conjuntos que aumentaban o decrecían en el número de puntos. Por otro lado, los puntos de ambas pantallas cambiaron con frecuencia de tamaño y posición.

Lo que sucedió fue que los bebés más capaces de diferenciar entre dos valores numéricos miraron durante más tiempo a la pantalla numéricamente cambiante que a la otra.

Segunda fase: tres años más tarde

Los científicos volvieron a reunir a los niños cuando éstos tenían tres años y medio, y los sometieron a varias pruebas. En primer lugar, participaron en un juego de comparación numérica no simbólica. Se les presentaron dos grupos diferentes y se les pidió que eligieran cual de ellos tenían más puntos sin contarlos.

Además, los niños realizaron un test matemático estandarizado para alumnos de prescolar y, por último, fueron sometidos a una tarea verbal simple que consistía en identificar el número mayor (en palabra) que cada niño podía comprender.

Los resultados de estas pruebas demostraron que “aquellos niños que mostraron una mayor preferencia hacia la pantalla numéricamente cambiante a los seis meses, tenían un sentido numérico primitivo mejor tres años más tarde, en comparación con los niños con menor preferencia hacia dicha pantalla”, explica Starr. “Asimismo, los niños con puntuaciones más altas en la infancia rindieron mejor en los tests de matemáticas estandarizados”.

Implicaciones

Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que un sentido matemático elemental innato es la base para la comprensión de las matemáticas a un nivel superior. Según Brannon, sugieren además que existe una conexión real entre la matemática simbólica y las habilidades cuantitativas presentes en la primera infancia, antes de que la educación conforme nuestras habilidades matemáticas.

“Nuestro estudio demuestra que el sentido numérico de los bebés es un predictor de la matemática simbólica, y que cuando los niños aprenden el significado de las palabras numéricas y de los símbolos, asocian estos significados con las representaciones numéricas preverbales que ya tenían”, concluye.

Fuente:

17 de octubre de 2013

¡CUARTO ANIVERSARIO MI HIJO ÚNICO BLOG!

Cuatro años acompañándonos, de sentirme identificada con muchas de ustedes en lo que se refiere a la maternidad. No ha sido fácil mantenerme vigente con mi blog, de hecho no lo es a la fecha. Sin embargo este blog me ha dado tantas satisfacciones que me es imposible dejarlo.

Ya no actualizo el blog como antes porque la Fibromialgia que me diagnosticaron a inicios de este año me lo impide hasta cierto punto. A veces me levanto tan débil que solo me provoca pasar acostadita en el sofá. Los días más difíciles que he tenido con esta enfermedad me han impedido siquiera prender la Pc. Así que bueno, sentarme a pensar en lo que voy a escribir también se me hace pesado...

Aprovecho los días en los que me siento bien para actualizar el blog, mantener el contacto en las redes sociales con toda mi gente de "Mi Hijo Único Fan Page" que a la fecha ya pasamos por mucho los 15,000 fans. Eso sin duda es lo que me anima a continuar. Nuestra comunidad ya no es de 100 ni de 1,000, ahora somos casi ¡¡16,000!! incluidos los fans de Twitter. 

Nuestra visitas se han mantenido igual año pasado y eso es más que suficiente para mi. Me alegra saber que cada día llegan personas nuevas a este blog y muchas deciden quedarse en el. ¡MUCHAS GRACIAS!

Algo nuevo y bueno que ocurrió este año es que me invitaron a colaborar como mamá bloguera del Portal Peruano "PADRES DE HOY". Algo que llego en el tiempo en el que andaba muy desanimada por tener un poco descuidado el blog. Así que aceptar ese nuevo emprendimiento sin duda es digno de mencionarse al cumplirse el cuarto Aniversario de "Mi Hijo Único".

Me encanta estar acompañándolas por cuatro años y deseo que todo marche bien y que estemos juntos por mucho más tiempo.

Mi blog ha crecido con mi hijo quien ya casi tiene 8 años!. Que rápido se paso el tiempo, pensar que cuando inicie este proyecto él no entendía porque mamá inició este blog y ahora él más que nadie es quien me alienta a seguir escribiendo y a continuar en este trabajo tan bonito (aunque no siempre fácil) como es ser una mamá con blog.

¡¡¡Feliz IV aniversario "MI HIJO ÚNICO" !!!

25 de septiembre de 2013

Tomar una siesta le ayudaría a tu hijo a mejorar su memoria

En una época en que el día promedio de los niños de preescolar está lleno de asignaturas obligatorias, un nuevo estudio ha descubierto que las siestas por la tarde no son una pérdida de tiempo.
Así es. en ves de eso, dormir un poco por la tarde podría en realidad mejorar la capacidad de aprendizaje de un niño al mejorar su memoria, según sugiere una pequeña investigación.
En un día típico, los niños en edad preescolar acumulan la información registrada durante el día aprendiendo el abecedario, resolviendo rompecabezas geométricos e interactuando socialmente en las áreas de almacenamiento a corto plazo del cerebro, afirmó Rebecca Spencer, autora principal del estudio y neurocientífica en la Universidad de Massachusetts, en Amherst.
"Una siesta permite que la información pase del almacenamiento temporal a un almacenamiento más permanente, del hipocampo a las áreas corticales del cerebro", afirmó. "A veces decimos: 'consúltalo con la almohada'. Bien, pues de eso estamos hablando: los niños tienen que procesar parte de la información que han recibido durante el día".
El estudio aparece en la edición del 23 al 27 de septiembre de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Muchos de los niños en edad preescolar del país pasan días más largos que sus padres que trabajan, ya que llegan a la escuela a las 6:30 a.m. y los recogen a las 5 p.m., señaló Spencer. "Todos dormimos poco, y el horario de los padres afecta a las horas de sueño de los niños", indicó.
Sin embargo, los niños en edad preescolar, sobre todo los mantenidos por los fondos públicos, son sometidos a la presión de pasar el día entero con lecciones diseñadas para preparar a los estudiantes para los primeros años de la escuela primaria, dijo Spencer.
Comentó que le preocupó escuchar que a los niños en edad preescolar tutelados por el estado ya no se les requería que hicieran la siesta. "Esa decisión no se basó en ningún conocimiento científico", indicó. "Ahora nuestra investigación proporciona una evidencia científica del valor de las siestas para los niños en edad preescolar".
Para realizar el estudio, los investigadores enseñaron a 40 niños de seis jardines de infancia del oeste de Massachusetts un juego de memoria visoespacial por la mañana. Se pidió a los niños que recordaran dónde estaban situados de 9 a 12 imágenes distintas en un cuadro.
Por la tarde, animaron a los niños o bien a dormir una siesta o a seguir despiertos. Las siestas duraron unos 80 minutos. Luego por la tarde y en la mañana siguiente, se hizo una prueba de memoria retardada a los niños de los dos grupos: los que durmieron y los que siguieron despiertos.
Los investigadores hallaron que aunque el rendimiento de los niños fue parecido en la mañana, cuando su capacidad de retención estaba fresca, los niños que no habían hecho una siesta olvidaban significativamente más cosas. Los que habían dormido recordaban un 10 por ciento más que los que habían seguido despiertos. Al día siguiente, los niños que habían hecho una siesta la tarde anterior obtuvieron una mejor puntuación que los que no. Los datos mostraron que un niño no recupera el beneficio de la memoria al dormir por la noche, afirmaron los investigadores.
Para entender mejor si los recuerdos se procesaban activamente durante las siestas, los investigadores llevaron a 14 niños en edad preescolar a un laboratorio del sueño para realizar una polisomnografía, un estudio del sueño que muestra los cambios que se producen en el cerebro. Los niños hicieron la siesta durante aproximadamente unos 70 minutos. Los niños que hicieron la siesta mostraron señales de haber enviado contenidos desde el hipocampo a la memoria a largo plazo.
"Por lo tanto, hubo evidencia de una relación de causalidad entre las señales de que el cerebro está integrando la información nueva y el beneficio obtenido mediante la siesta para la memoria", indicó Spencer.
Un pediatra no relacionado con el estudio afirmó que los hallazgos probaban lo que los médicos han sabido durante años. "Todo el mundo se beneficia de una siesta", afirmó el Dr. Peter Richel, jefe de pediatría del Hospital de Northern Westchester en Mt. Kisco, Nueva York. "Antes de este estudio, sin ningún dato sólido, muchos pediatras han aconsejado la siesta por la salud en general, por un menor número de infecciones estadísticamente hablando, porque se producen menos colapsos emocionales y se vive más feliz".
Sin embargo, algunos padres se resisten a la idea de las siestas, afirmó Richel. "Para los que compran camisetas a sus hijos de tres meses en las que pone 'Yale', esto puede ser difícil de aceptar", afirmó. A los padres de ambos extremos del espectro socioeconómico les puede resultar difícil valorar el descanso dentro de un horario muy ocupado, añadió.
Spencer afirmó que se han de volver a incluir las siestas para los niños en edad preescolar, y desea explorar modos de mejorar la experiencia de la siesta, con habitaciones oscuras y cunas o almohadas cómodas, por ejemplo.
¿La moraleja? "Las siestas no son una pérdida de tiempo", afirmó Spencer.

HealthDay

Desde
Fuente foto:
www.embarazo.taconeras.net 

10 de septiembre de 2013

La personalidad del hijo único. ¿De qué depende?

Las características propias de cada niño, sus habilidades sociales, su comportamiento, su personalidad están determinadas por el ejemplo que le han transmitido sus padres y las personas con quien se rodean, el hecho de no tener hermanos no indica que será un niño lleno de defectos y problemas.

Antes por ejemplo se pensaba que por el mismo hecho de ser hijo único ese niño estaba condenado a ser una persona egoista, caprichosa, solitaria y por lo tanto infeliz de por vida. Sin embargo no existe una regla general para todos los niños que han crecido sin hermanos. Al igual que cualquier niño con hermanos podrian ser egoistas, caprichosos y envidiosos o solidarios, sociables y generosos. La clave está en el modelo familiar que cada niño tiene en su vida.

Su personalidad

No hay nada exacto para medir la personalidad de los hijos únicos. Aunque es verdad que existen ciertos aspectos similares entre ellos, la  personalidad es definida en el transcurso de su vida; moldeada obviamente por sus padres y entorno. Aún así existen estudios científicos que muestran que los hijos únicos pueden mostrarse más ambiciosos, competitivos y conservadores frente a los modelos de crianza impartidos en sus hogares. Además, tienen mejores niveles de autoestima con respecto a otros niños de su edad; gracias a su dedicación, logran sus objetivos con mayor facilidad. Además de ser más exitosos en la escuela y en la Universidad.

La clave de su educación: Los padres

Como mamá de un hijo único procuro siempre que mi hijo se desarrolle en un ambiente tranquilo en casa, que juegue todo lo que sea necesario con niños de su edad y que reciba mucho amor y cariño de la mano con disciplina equilibrada. Estoy muy satisfecha con mi hijo, es un niño cariñoso, muy educado, sociable y muy aplicado en la escuela.

Aún así sabemos que no es fácil criar a un hijo. A menudo nos preguntamos ¿lo estoy haciendo bien?. ¿Voy por el camino correcto?. Muchas veces los padres nos volvemos sobreprotectores, los hacemos el centro de nuestras emociones y de nuestras expectativas, lo que se refleja en muchas exigencias de nuestra parte. Hay que recordar que nuestros hijos son solo niños no adultos pequeños.

Por otra parte cuando los padres se sienten culpables por no darle un hermano se intenta compensar los sentimientos con excesos de todo tipo, de protección, de regalos, de exigencias, etc. Esto sin duda en el futuro nos pasará la factura. Recordemos que la clave está en el equilibrio. Que no les falte nada a nuestros hijos de lo más importante: cariño, amor, educación, alimento y disciplina. Pero que no sobre la protección, los juguetes y regalos dados sin medida, las exigencias y los mimos.

Los padres debemos evitar que nuestros hijos únicos sean el centro de nuestra vida, olvidándonos de nosotros mismos, hasta el punto que descuidemos la relación con nuestra pareja. La disciplina además se da en equipo. Ambos padres deben ponerse de acuerdo al momento de disciplinar. Siempre con amor explicando el porqué del castigo y nunca con rencor y con colera. 

La personalidad de nuestros hijos no dependen de su condición como hijos únicos o con hermanos, su personalidad, su caracter, su manera de ver el mundo lo vamos haciendo juntos. Desde sus primeros años de vida en adelante por eso es importante que como papás y/o mamás les enseñemos más que con palabras con hechos. 

Recuerden que son niños pequeños, que están en formación, aún no tienen la experiencia que tenemos los adultos, no les exigamos más de lo que pueden dar. Valoremos sus esfuerzos y elogiémoslos equilibradamente. Nunca los castigues con colera. Brinda una disciplina basada en el amor y no en el rencor. Puedes dañar su autoestima.


Si procuramos estos consejos lograremos que nuestros hijos únicos crezcan y sean adultos felices. Que no tendrán que reprocharnos nada de lo que hicimos, al contrario nos devolverán incondicionalmente todo el amor que les damos.

29 de agosto de 2013

Confirman que en el vientre tu bebé sí te escucha

Si estas embarazada esta noticia puede resultarte muy interesante. Un estudio halló que la exposición repetida a una 'pseudopalabra' durante las etapas finales del embarazo llevó a que los cerebros de los bebés reaccionaran ante ella. 

Si creias que debes hablarle al feto en el útero, un nuevo estudio sugiere que tienes mucha razón. La investigación halla que los bebés desarrollan una memoria de las palabras que escuchan con frecuencia antes de nacer.
"Creemos que esto muestra lo bien que el cerebro se adapta a los sonidos a esa edad. Es una señal de un aprendizaje muy precoz del lenguaje, o de una adaptación a los sonidos que escuchan", apuntó la coautora del estudio, Minna Huotilainen, profesora del Centro Finlandés de Excelencia en la Investigación Musical Interdisciplinaria de la Universidad de Helsinki. "Un bebé recién nacido no es un lienzo vacío, sino que ya ha aprendido cómo su madre y otros familiares hablan".

Quizás parezca increíble que los bebés puedan recordar sonidos que escucharon en el útero, sobre todo si se considera que sus cerebros aún están desarrollando las conexiones que les permiten procesar cualquier tipo de cosa. Aún así, hay señales de que los fetos en realidad recuerdan los sonidos con los que se encuentran.
"Ya hay cierta evidencia de que los fetos pueden aprender, y de que los bebés pueden recordar canciones o fragmentos de habla del periodo fetal", apuntó Huotilainen.
Los investigadores evaluaron la memoria de fetos finlandeses exponiéndolos a una sola palabra ("tatata"), que no significa nada en finlandés.

"Se conoce como una 'pseudopalabra' que es importante para la investigación. Tiene tres sílabas, y elegimos una palabra tan larga para que a los pequeños cerebros les resultara difícil hallar los cambios y para darles algo difícil que aprender", apuntó Huotilainen. "Esa palabra podría existir en finlandés. Sigue todas las reglas del finlandés".

Desde la semana 29 del embarazo hasta el nacimiento, más o menos la mitad de 33 mujeres embarazadas en el estudio escucharon grabaciones de la palabra repetida cientos de veces. A veces, las grabaciones presentaban la palabra con una sílaba distinta en el medio ("to"), o pronunciada de forma distinta.
Después del nacimiento, los investigadores usaron escáneres para evaluar la actividad de los cerebros de todos los bebés cuando escuchaban la palabra. Los que la habían escuchado antes "mostraban una mayor reacción a esta palabra específica", apuntó Huotilainen. "Podían procesar la palabra mejor, y también podían detectar mejor los cambios en la palabra".

Huotilainen señaló que parece que el tipo de aprendizaje revelado en el estudio probablemente sucede a finales del embarazo, aunque esto no ha sido estudiado. Los bebés comienzan a escuchar más o menos a mitad del embarazo, comentó.

Patricia Kuhl, investigadora del habla y directora del Centro de Ciencias del Aprendizaje NSF de la Universidad de Washington, alabó el estudio. "El hecho de que el aprendizaje de los sonidos presentados con frecuencia ocurre mientras los bebés siguen en el útero significa que el aprendizaje del lenguaje no sucede en el primer día tras el nacimiento, sino mientras el bebé escucha los sonidos en el útero. En realidad es bastante sorprendente que el cerebro fetal tenga esa capacidad".

¿Qué pueden hacer los padres con esta información?
"Tenga en cuenta que el feto puede escuchar cosas del mundo exterior, y aprender de ellas", apuntó Huotilainen, coautora del estudio. "Hable durante el embarazo. Puede hablar con otras personas, o si lo desea, con el feto".
El estudio aparece en la edición de esta semana de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
Via MedlinePlus

19 de agosto de 2013

Refrescos podrian aumentar la agresividad en la Infancia

Los niños de cinco años que beben refrescos todos los días podrían tener más problemas conductuales que los niños con dietas que no incluyen a los refrescos, sugiere un nuevo estudio de los niños de EE. UU. 
 
Tras observar a casi 3,000 familias urbanas, los investigadores hallaron que las puntuaciones de los niños de cinco años en una medida estándar de agresividad tendían a aumentar junto con su consumo de refrescos. Y los niños de kínder que bebían cuatro o más porciones al día eran particularmente agresivos, según los informes de sus madres. Tenían alrededor del doble de probabilidades que otros niños de pelear o de destruir propiedad, informan los investigadores en la edición del 16 de agosto de la revista Journal of Pediatrics. Y también presentaban más problemas de atención que los niños que no bebían refrescos.

Los expertos enfatizaron rápidamente que nada de esto prueba que los refrescos en sí tengan la culpa. "Se trata de una correlación. No afirmamos que los refrescos provoquen agresividad", apuntó la investigadora líder, Shakira Suglia, profesora asistente de epidemiología en la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.
Pero, añadió Suglia, ya hay motivos para evitar que los niños beban refrescos ricos en azúcar y con cafeína. "Los refrescos no tienen ningún valor nutricional para los niños", advirtió.

Una psicóloga infantil que no participó en la investigación se mostró de acuerdo.

Es "imposible aclarar" el efecto de una parte de la dieta de un niño sobre la agresividad, apuntó Rahil Briggs, directora de servicios pediátricos de salud conductual del Hospital Pediátrico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.
"Aún así, la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ha planteado repetidamente la eliminación de los refrescos de las dietas de los niños [y] de las escuelas", añadió Briggs. "No limitar su ingesta, sino eliminarla totalmente". La academia es un destacado grupo de pediatras estadounidenses.

Briggs anotó que ese consejo se basa en evidencias que vinculan el consumo de refrescos en los niños con unos mayores riesgos de obesidad, caries y, posiblemente, problemas conductuales.

Algunas investigaciones anteriores han vinculado la ingesta de refrescos con una conducta agresiva en los niños mayores, apuntó Suglia. El nuevo estudio amplía esos hallazgos a los niños más pequeños.

Los resultados se basan en 2,929 parejas de madres e hijos en 20 ciudades de EE. UU., muchas de las cuales procedían de hogares de madres solteras con unos ingresos bajos. Las madres reportaron que a los cinco años de edad el 43 por ciento de los niños bebían refrescos por lo menos una vez al día, mientras que el 4 por ciento consumían cuatro o más al día.

En general, las puntuaciones de los niños en la escala de agresividad aumentaron junto con su ingesta de refrescos, halló el equipo de Suglia. Esas puntuaciones se basaron en las respuestas de las madres a un cuestionario estándar, que preguntaba con qué frecuencia los niños participaban en pleitos, destruían propiedad o se portaban mal de otra forma.
"Intentamos tomar en cuenta otras cosas que podrían afectar tanto la ingesta de refrescos como la conducta agresiva de los niños", apuntó Suglia.
Esto incluyó los niveles educativos de las madres, cualquier informe de abuso doméstico y con qué frecuencia los niños veían televisión y comían dulces. Al final, un consumo alto de refrescos (cuatro o más al día) siguió vinculándose con un mayor riesgo de conducta agresiva.

Sin embargo, los investigadores no pudieron tomar en cuenta todo lo que podría explicar el vínculo. "Todavía cabe la posibilidad de que alguna otra cosa sea la causa", dijo Suglia.

Tampoco está claro cómo beber refrescos afectaría directamente a la conducta de los niños pequeños. Suglia señaló que, en teoría, la cafeína o el azúcar podrían tener un rol, aunque los estudios científicos han puesto en duda la idea común de que el azúcar hace que los niños se vuelvan hiperactivos o agresivos.
"Una de las limitaciones de nuestro estudio es que no sabemos qué tipos de refrescos bebían los niños", apuntó Suglia. "No sabemos si eran regulares, de dieta o sin cafeína".
Pero a pesar de todas las preguntas, tanto Suglia como Briggs dijeron que los padres harían bien en desterrar las bebidas azucaradas.

El agua es una forma sin calorías para hidratarse, y la leche proporciona a los niños los nutrientes necesarios, como proteínas, el calcio y la vitamina D. Suglia anotó que se debe evitar incluso el jugo de fruta, si tiene azúcar añadido.
"Independientemente de que la investigación revele o no que este vínculo entre los refrescos y la agresividad es real, hay muchos efectos negativos bien documentados del consumo de refrescos en la niñez", advirtió Briggs.
"¿Por qué arriesgarse?", añadió.
 
Via
Foto:
www.revistacarrusel.cl 
  

12 de julio de 2013

Cómo criar a un hijo único equilibradamente

Atrás quedaron las familias numerosas y cada vez es más normal ver parejas con un sólo niño, el cual suele ser estigmatizado con adjetivos como “mimado”, “malcriado” y “egoísta” pero, ¿hasta dónde esto es cierto? Los expertos nos hablan de los mitos y realidades a los que hay que enfrentarse al tener únicamente un pequeño

“Es que es hijo único”… ¿Cuántas veces hemos escuchado esta excusa para justificar el comportamiento de un niño que no sabe compartir o que es introvertido? Sin embargo, detrás de ello, existen varios errores que los padres suelen cometer al mantener toda su atención en un sólo hijo.

El doctor en psicología y pedagogía, Valentín Martínez-Otero, explica que la personalidad del hijo único depende más de cómo es criado que del hecho de no tener hermanos, por lo que los papás deben aprender a mantener un equilibrio en la educación.

“No hay que quedarse cortos, ni pasarse. Hay que llegar a una armonía porque de otra manera, se corre el riesgo de incurrir en una protección excesiva y perjudicial para el desarrollo de los hijos o, por el contrario, caer en el otro extremo: el de lo permisible y que lo haga todo”.

En el ámbito pediátrico, la doctora Pilar González, vicepresidenta de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha, y el Jefe de Pediatría del hospital Quirón Bizkaia, el doctor Iñigo Echániz Urcelay, concuerdan en que no hay pruebas de que un hijo único pueda ser más enfermizo que aquel que está rodeado de hermanos, a pesar de la sobre protección que pueda tener.

“No recibe más cuidados el hijo único en relación a algún hijo que tenga algún problema cuando tiene más hermanos. Además, no hay más hipocondría entre los adultos que han sido hijos únicos”, asegura González.

El hijo de mami y papi

Al ser el único retoño, es comprensible que la pareja quiera protegerlo con su vida, sin embargo, llevar esto a un extremo puede provocar que el hijo no sepa desenvolverse con facilidad en sociedad, detalla Martínez-Otero.

“El hecho de que los padres estén muy pendientes del unigénito dificulta a veces el desarrollo de su autonomía y nos encontramos con facilidad que puede ser un niño frágil e inseguro precisamente porque puede estar sobre protegido”.

Para evitar esto, es importante que desde muy pequeño, aprenda a convivir con otros niños, ya sean amigos de la escuela, primos o que se le fomente la cultura del deporte en equipo como ejemplifica el psicólogo.

“Bien a través de campamentos ahora aprovechando el verano o de actividades extraescolares que por otra parte, brindan posibilidades de que ese niño o ese pre adolescente se relacione con otros compañeros y salga del egocentrismo”.

Por otra parte, los expertos coinciden en que hay que saber ponerle reglas y mantener la disciplina, pues el ser muy permisivos podría derivar en un descontrol total de su actitud.

“En ocasiones puede ser un tanto despótico y un tanto tiránico con sus padres porque él se hace fuerte en esa posición y llega el momento en el que puede tornarse exigente”, asegura el psicólogo.

El pediatra Iñigo Echániz es contundente: “Hoy en día, en general, todas las familias cometen el error de sobre proteger a sus hijos y de ser demasiado permisivos con ellos”.

Sin estrés y con mucho amor

Una de las ventajas de ser hijo único, es que el cariño de los padres es sólo para él, lo que le puede dar mucha seguridad a la hora de afrontar retos en la vida pero, de nuevo, la pareja debe ser muy cuidadosa para no convertir su atención en presiones que puedan estresar al niño, según explica el psicólogo y pedagogo Martínez-Otero.

“El hijo único puede verse sobre presionado porque su responsabilidad es creciente, al igual que su deseo por satisfacer las expectativas de los padres. El hecho de no cumplir estos objetivos puede generar una mayor frustración”.

En palabras del psicólogo: “El hecho de que no haya más hijos permite a los padres brindar una educación más a la medida y con posibilidades de darle también actividades complementarias, que el caso de que tuvieran muchos hijos, serían inviables, como el deporte o la música”.

En ese sentido, la pediatra agrega que existen varios estudios que aseguran que los adultos criados como hijos únicos suelen ser más seguros de si mismos y mejores líderes.

“No tienen problemas de relación social, que era uno de los miedos que suelen tener los padres. Es gente que aprende a disfrutar de su soledad, pero en el entorno externo son más sociables”.

Mientras que su colega de, el doctor Echániz, subraya que no hay estudios suficientes que señalen grandes diferencias en su rama entre un hijo único y uno que no lo es.

Para todo hay solución

Bien dicen que nadie nos enseña a ser padres y es comprensible que hayas cometido algunos errores en la educación de tu hijo, pero no te preocupes y mejor ocúpate pues, de acuerdo con el doctor Martínez-Otero, siempre se puede arreglar.

“Como suele decirse popularmente, nunca es tarde. Habría que comenzar de manera gradual, porque no es algo de la noche a la mañana y trabajar en la independencia de los hijos. Ya no se trataría tanto de que estuviera en la órbita de sus padres y que, de alguna manera, se vaya favoreciendo el que tenga actividades autónomas”.

También habrá que sentarse con el crío y conversar sobre nuevas normas, que deberán ser respetadas.

Lo importante, concluyen los expertos, es que se envíe un mensaje positivo sobre los hijos únicos y se les eduque de manera que puedan desarrollarse con facilidad dentro de la sociedad.



Fuente: EFE Salud
Desde : Adopty

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