Después que llegó el gran día en el que por fin conocimos a nuestro bebé, luego de más de 9 meses en nuestra panza nos invaden muchos sentimientos. Al prinicipio es una emoción tan grande, difícil de describir. No nos importa el dolor o lo agotada que hayamos quedado, todo es calma cuando lo vemos y por fin lo tenemos en nuestros brazos, es la alegría más grande de nuestra vida.
Cuando regresamos a casa con nuestro hijo y todo el alboroto del parto o cesárea que te haya tocado vivir se termina, vuelve la calma y con ella muchos sentimientos se apoderan de las nuevas mamás.





