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2 de noviembre de 2016

Confirmado, mamá se estresa más que papá


"No es que las mamás estén más estresadas por sus hijos, sino que en relación a los papás, experimentan más tensión", dijo la coautora del estudio, Kelly Musick, profesora asociada de análisis de políticas y administración en la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York.

La razón más probable es que las mamás pasan más tiempo con sus hijos mientras hacen tareas tediosas como cocinar, limpiar y el cuidado del bebé, mientras que los papás pasan más tiempo de juego y ocio con sus hijos, según los investigadores. Los hallazgos proceden de encuestas de más de 12,000 padres estadounidenses de 2010, 2012 y 2013.

Las mamás también pasan más tiempo con la crianza en solitario, tienen más problemas para dormir y menos tiempo para el ocio, dijeron los investigadores. Todos esos factores están vinculados con unos niveles más bajos de bienestar.

"Las madres están haciendo distintas cosas con sus hijos que los papás, cosas que sabemos que no son tan agradables. Jugar con sus hijos es una experiencia particularmente agradable para los padres. Y los papás pasan más tiempo jugando dentro de la cantidad de tiempo total que pasan con sus hijos", dijo Musick en un comunicado de prensa de la Cornell.

En el estudio, los investigadores observaron los informes de los padres sobre cómo se sentían y qué es lo que hacían durante 3 periodos aleatorios durante el día. Los padres evaluaron hasta qué punto se sentían felices, tristes y cansados, y hasta qué punto era significativa la actividad que estaban haciendo para ellos.

El equipo de investigación comparó luego el modo en que los padres se sentían haciendo actividades con sus hijos con cómo se sentían haciendo el mismo tipo de actividades sin los niños.

Las mamás podrían hacer más tareas de crianza diarias porque la sociedad espera que lo hagan, sugirió Musick.

"Como socióloga, espero que nosotros, como sociedad, podamos deshacernos de las suposiciones y limitaciones que imponemos al rol de la mamá y al del papá. La mamá y el papá están interactuando dentro de un marco social que está fuera de su control en gran medida", dijo.

Aunque las parejas pueden intentar trabajar juntas para cambiar el modo en que hacen la crianza, Musick comentó que esa no es la solución.

"La solución es que pensemos colectivamente lo que esperamos de los papás y lo que esperamos de las mamás", planteó.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista American Sociological Review.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTE: Cornell University, news release, Oct. 6, 2016

HealthDay
imagen:

supersinglemami.com

18 de diciembre de 2013

Ni más, ni menos, ¡solo hijos únicos!

La personalidad y comportamiento de tu hijo único no está ligada a su condición. Tu hijo único no tiene porque ser diferente al resto de niños con hermanos, si es que nosotros como padres nos aseguramos de brindarles una educación equilibrada, basada en la disciplina  equilibrada y el amor.

Nadie tendría porque ensalzar en demasía, ni tampoco denigrar o rebajar a los niños que no tienen hermanos, mucho menos compadecerlos porque se piense que son niños que están condenados en el futuro a la soledad.

Pensar así, es pensar que nuestro hijo único no tendrá capacidad para ser un buen amigo e ir creando relaciones interpersonales durante su vida. Lo más probable es que el problema está en nosotros los padres. Busca dentro de ti, dentro de tus propios temores, por ahí puede estar el porqué de ser tan negativos y pesimistas con respecto al futuro de nuestro hijo o hija.

Es verdad que la creencia popular da a pensar que los hijos únicos son más caprichosos y egoístas que el resto, así como que tendrían más dificultad para relacionarse con otros niños, pero esto obedece más a un mito que a la realidad, pues especialistas confirman que no es necesaria la convivencia con hermanos o la rivalidad con estos para que los hijos únicos aprendan a compartir, socializar y resolver los problemas. Si es que tu hijo va al jardín de infancia o al colegio seguro estas de acuerdo conmigo en que ahí aprenden a socializar, a competir y hasta pelear, a veces más de la cuenta.

No ensalzar a los hijos únicos no significa que nos ceguemos a las ventajas que tienen sobre el resto de niños con hermanos, como por ejemplo la capacidad para forjar una autoestima mayor, aprender a manejar mejor los momentos de soledad y fortalecer el carácter.

Esto se debe a que reciben de parte de nosotros los padres atención exclusiva, lo que hace que en el colegio por ejemplo, sean niños con un rendimiento un poco superior al resto. Mi hijo no es la excepción, siempre ha sido el niño más destacado de su clase hasta el día de hoy y no voy a negar que aunque él es un niño brillante por naturaleza, he estado muy pendiente de que sea un niño responsable con sus deberes escolares. 

Pero así como hay ventajas, también existe la parte negativa de ser hijo único, es que existe el riesgo de que los padres volquemos excesivas expectativas en nuestros hijos, llegando a abrumarlos o frustrarlos en ocasiones. Hay que tener cuidado con eso, recordemos que nuestros hijos son niños, no adultos pequeños, no les pidamos más de lo que pueden dar. 

Sin importar la razón por la que tenemos hijos únicos, debemos respetarnos. La maternidad nunca debe ser impuesta, debe surgir del corazón, y si el corazón nos dice que uno es lo que queremos, con uno nos quedaremos.

Solo concentrémonos en que nuestra labor de padres es brindar el cariño y atención que nuestro hijo se merece, sin olvidar que la disciplina en todos los niños es para bien, siempre y cuando se de con amor, con la intención de corregir, nunca con la intención de quitarnos el estrés que llevamos dentro.

Recordemos “ser hijo único no implica ningún problema”, los hijos únicos no son ni mas, ni menos. Ser hijo único es una condición a la que nuestros niños pueden sacar provecho y ser personas felices, con una gran capacidad de dar amor, lo que hará que jamás estén solos, tendrán muchos amigos y algún día formarán su propia familia.

En conclusión, aunque en general se suele pensar que tener más de un hijo ofrece algunas ventajas a lo largo de la vida, ser hijo único no implica ningún problema siempre y cuando los padres no cometamos los típicos errores como un excesivo control, sobreprotegerlos o volquemos todas nuestras expectativas sobre ellos.

Por Mi Hijo Único Blog

12 de julio de 2013

Cómo criar a un hijo único equilibradamente

Atrás quedaron las familias numerosas y cada vez es más normal ver parejas con un sólo niño, el cual suele ser estigmatizado con adjetivos como “mimado”, “malcriado” y “egoísta” pero, ¿hasta dónde esto es cierto? Los expertos nos hablan de los mitos y realidades a los que hay que enfrentarse al tener únicamente un pequeño

“Es que es hijo único”… ¿Cuántas veces hemos escuchado esta excusa para justificar el comportamiento de un niño que no sabe compartir o que es introvertido? Sin embargo, detrás de ello, existen varios errores que los padres suelen cometer al mantener toda su atención en un sólo hijo.

El doctor en psicología y pedagogía, Valentín Martínez-Otero, explica que la personalidad del hijo único depende más de cómo es criado que del hecho de no tener hermanos, por lo que los papás deben aprender a mantener un equilibrio en la educación.

“No hay que quedarse cortos, ni pasarse. Hay que llegar a una armonía porque de otra manera, se corre el riesgo de incurrir en una protección excesiva y perjudicial para el desarrollo de los hijos o, por el contrario, caer en el otro extremo: el de lo permisible y que lo haga todo”.

En el ámbito pediátrico, la doctora Pilar González, vicepresidenta de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha, y el Jefe de Pediatría del hospital Quirón Bizkaia, el doctor Iñigo Echániz Urcelay, concuerdan en que no hay pruebas de que un hijo único pueda ser más enfermizo que aquel que está rodeado de hermanos, a pesar de la sobre protección que pueda tener.

“No recibe más cuidados el hijo único en relación a algún hijo que tenga algún problema cuando tiene más hermanos. Además, no hay más hipocondría entre los adultos que han sido hijos únicos”, asegura González.

El hijo de mami y papi

Al ser el único retoño, es comprensible que la pareja quiera protegerlo con su vida, sin embargo, llevar esto a un extremo puede provocar que el hijo no sepa desenvolverse con facilidad en sociedad, detalla Martínez-Otero.

“El hecho de que los padres estén muy pendientes del unigénito dificulta a veces el desarrollo de su autonomía y nos encontramos con facilidad que puede ser un niño frágil e inseguro precisamente porque puede estar sobre protegido”.

Para evitar esto, es importante que desde muy pequeño, aprenda a convivir con otros niños, ya sean amigos de la escuela, primos o que se le fomente la cultura del deporte en equipo como ejemplifica el psicólogo.

“Bien a través de campamentos ahora aprovechando el verano o de actividades extraescolares que por otra parte, brindan posibilidades de que ese niño o ese pre adolescente se relacione con otros compañeros y salga del egocentrismo”.

Por otra parte, los expertos coinciden en que hay que saber ponerle reglas y mantener la disciplina, pues el ser muy permisivos podría derivar en un descontrol total de su actitud.

“En ocasiones puede ser un tanto despótico y un tanto tiránico con sus padres porque él se hace fuerte en esa posición y llega el momento en el que puede tornarse exigente”, asegura el psicólogo.

El pediatra Iñigo Echániz es contundente: “Hoy en día, en general, todas las familias cometen el error de sobre proteger a sus hijos y de ser demasiado permisivos con ellos”.

Sin estrés y con mucho amor

Una de las ventajas de ser hijo único, es que el cariño de los padres es sólo para él, lo que le puede dar mucha seguridad a la hora de afrontar retos en la vida pero, de nuevo, la pareja debe ser muy cuidadosa para no convertir su atención en presiones que puedan estresar al niño, según explica el psicólogo y pedagogo Martínez-Otero.

“El hijo único puede verse sobre presionado porque su responsabilidad es creciente, al igual que su deseo por satisfacer las expectativas de los padres. El hecho de no cumplir estos objetivos puede generar una mayor frustración”.

En palabras del psicólogo: “El hecho de que no haya más hijos permite a los padres brindar una educación más a la medida y con posibilidades de darle también actividades complementarias, que el caso de que tuvieran muchos hijos, serían inviables, como el deporte o la música”.

En ese sentido, la pediatra agrega que existen varios estudios que aseguran que los adultos criados como hijos únicos suelen ser más seguros de si mismos y mejores líderes.

“No tienen problemas de relación social, que era uno de los miedos que suelen tener los padres. Es gente que aprende a disfrutar de su soledad, pero en el entorno externo son más sociables”.

Mientras que su colega de, el doctor Echániz, subraya que no hay estudios suficientes que señalen grandes diferencias en su rama entre un hijo único y uno que no lo es.

Para todo hay solución

Bien dicen que nadie nos enseña a ser padres y es comprensible que hayas cometido algunos errores en la educación de tu hijo, pero no te preocupes y mejor ocúpate pues, de acuerdo con el doctor Martínez-Otero, siempre se puede arreglar.

“Como suele decirse popularmente, nunca es tarde. Habría que comenzar de manera gradual, porque no es algo de la noche a la mañana y trabajar en la independencia de los hijos. Ya no se trataría tanto de que estuviera en la órbita de sus padres y que, de alguna manera, se vaya favoreciendo el que tenga actividades autónomas”.

También habrá que sentarse con el crío y conversar sobre nuevas normas, que deberán ser respetadas.

Lo importante, concluyen los expertos, es que se envíe un mensaje positivo sobre los hijos únicos y se les eduque de manera que puedan desarrollarse con facilidad dentro de la sociedad.



Fuente: EFE Salud
Desde : Adopty

27 de junio de 2011

Vamos por el buen camino

Hasta ahora sentimos como padres que en lo que respecta a la crianza de nuestro hijo vamos por el buen camino. Cuando llegó a nuestra vida,  mi esposo y yo conocimos lo que era la verdadera felicidad, pero por supuesto con ella también vienen las dudas respecto a si seriamos buenos padres, queríamos darle una buena educación en todo sentido, no queríamos repetir los errores que cometieron con nosotros, y aunque no era una preocupación constante, si era algo que nos ponía a pensar y  a imaginar como guiar a nuestro hijo en el buen camino.

Nuestro propósito no ha cambiado y siento que ese es el fin de todo padre y madre, desean que sus hijos sean personas de bien. Sin embargo estamos conscientes que a veces es más fácil decirlo que hacerlo, que  cuesta mucho efectuar nuestra labor de padres, debido a que los rasgos negativos de nuestra personalidad en ocasiones salen a flote cuando nuestra paciencia esta al limite y no soportamos más y luego la conciencia te dice "hiciste mal".

No queremos dañar a nuestros hijos y a veces evaluamos nuestros métodos de disciplina. Con tanta corriente de moda a veces es fácil que nos dejemos influir, de modo que encontrar el punto exacto o el equilibrio perfecto es muy difícil. Por ejemplo me he fijado de mamás que no se inmutan ante el mal comportamiento de su pequeño, no los corrigen con firmeza ni le ponen limites claros por temor a dañar su autoestima, y el otro extremo: recientemente escuchaba unos gritos e insultos de una mujer que me llamaron la atención, cuando salí a mirar por mi ventana vi que la mujer caminaba bien delante de su hijo, un pequeño de no más de 4 años al que venia insultando y gritándole, no entendí el porqué, el pobrecito venia llorando y pensé que esto era la otra cara de la moneda y por supuesto también pensé que la mujer aquella era una bruja mala, de las peores madres, y de estas me da pena decirlo veo muchas en mi comunidad...me indigné.

Personalmente trato de buscar el equilibrio como mamá desde que nació mi hijo, dejo que el corazón me guie en las situaciones difíciles, pero también le hago caso a mi mente. Nunca he dejado de disciplinar a mi hijo, jamás han faltado los abrazos, los besos y los te quiero demasiado, hay suficientes momentos de juego en nuestra vida, un poco de esparcimiento y diversión familiar, he tenido que aprender a bajarle la intensidad a mi voz y a respirar profundamente cuando veo algo inaceptable.

Mi hijo es un niño sociable, super inteligente, lee desde los tres años y sobre todo muy amoroso con la gente que le rodea. Tiene sus momentos de enojo y de llanto como todo niño pero lo veo crecer feliz y eso me hace ver que vamos por el buen camino, que aún nos falta mucho por recorrer y que solo depende de que la vida nos de los años suficientes para continuar con esta labor tan grande que se nos ha encomendado.

Hoy se levantó temprano y lo primero que hizo fue abrazarme y decirme "te quiero mucho mamá...". Le dije "yo también te quiero muchísimo mi amor"😩😍

5 de junio de 2011

No discutas frente a tu hijo

Siempre he pensado que los niños no tienen porque aguantarse ni llevar la carga de las peleas de los adultos. No necesitamos ser Psicólogos ni especialistas para saber que esto esta totalmente mal, pero la realidad es que aunque por lo general los padres nos contenemos y nos esforzamos para no tener una discusión frente a ellos, a veces se nos ha escapado una. Por eso esta información puede ayudarnos a tener más cuidado la próxima vez que tengamos un desacuerdo con nuestra pareja.

23 de abril de 2011

LA FORMA ÚNICA DE CRIANZA QUE TENEMOS

Como soy seguidora de muchos blogs de mamás, en algunas oportunidades me he topado con el orgullo que sienten muchas para defender su forma de criar o el tipo de crianza que usan con sus pequeños. Muchas de ellas defienden la crianza natural o con apego, y algunas otras defienden sin miedo a criticas la forma de criar tradicional.

Si me preguntaran a mi por cual de las dos me inclino no podría contestar con sinceridad por alguna de ellas. Primero porqué no sigo corrientes modernas de crianza y segundo porque considero que la crianza a la antigua o tradicional ha quedado fuera de lugar en los tiempos que vivimos. Mas bien la forma que tenemos para criar a Kevin mi hijo de 5 años, esta basada en principios. Principios que he rescatado de mi propia crianza.

Me crie en una familia religiosa, no menciono la religión porqué no viene al caso, pero mis padres me enseñaron que el único que es incapaz de equivocarse en el universo es Dios y estoy convencida por lo tanto que es el único que sabe como enseñarme a ser una buena madre con mi hijo.
Por tal motivo, valoro mucho el privilegio que tengo de ser mamá, considero que es una responsabilidad grande como para estar probando diferentes métodos de crianza o como para seguir corrientes modernas solamente porque están de moda o porque una amiga me lo recomienda. Considero que mi hijo es una herencia de Dios y que por lo tanto debo cuidarlo, guiarlo y por supuesto ponerle limites, así le demostramos amor.

Si bien es cierto mi forma de pensar en lo que a crianza se refiere coincide mucho con la linea que sigue la crianza con apego o crianza natural , tampoco puedo decir que la practico, pues por ejemplo  no tuve a mi hijo por parto natural, no practique el colecho, mi hijo cuando nació dormía conmigo en la misma habitación pero en su cunita. Respecto a lactancia materna la defiendo pero no pude amamantar a mi hijo más que solo 8 meses debido a una medicación fuerte a la que estuve sometida y que por recomendación médica debía suspenderla, tampoco practique mucho el porteo, usaba más un coche o carriola para sacarlo a pasear y bueno como ven no tengo el paquete completo que la crianza natural propone, no sigo sus principios, y si hay principios que sigo, digamos que son principios netamente biblicos.

Lo que significa que para mi pequeña familia el amor y respeto es lo más importante, la comunicación es vital y por supuesto cuando hay que disciplinar a mi hijo porque se portó mal como todos los niños, lo hacemos, estamos enseñándole así que toda mala acción o conducta trae sus consecuencias, esto no es fácil claro pues la disciplina (entiéndase no golpes)no es bonita para nadie, pero finalmente es nuestra labor de padres y nadie dijo que sería fácil.

Respeto mucho la forma de crianza de cada familia, si algunos les parece que la crianza natural es buena que la siga, si alguno piensa que la crianza tradicional en la que la mayoría de nosotros fuimos criados no se equivoca y es la adecuada pues que la siga, finalmente los padres somos los que llevamos nuestra propia carga de responsabilidad. 

 Lo más importante para mi es criar con nuestro ejemplo, criar con amor a nuestros hijos, respetando su integridad, poniendo limites y reglas claras y vigilando que se cumplan.

Anny V.