La mayoría de los niños no son susceptibles al contagio de los bostezos hasta alrededor de los 4 años y aquellos con autismo son menos propensos a estos bostezos contagiados, según un estudio de la Universidad de Connecticut en Estados Unidos que se publica en la revista 'Child Development'. Alrededor de la mitad de los adultos bostezan después de que vean a otra persona hacerlo.
Para determinar la propensión de los niños al contagio del bostezo en las distintas fases del desarrollo social, los investigadores estudiaron a 120 niños entre el año y los seis años. Aunque los bebés comienzan a bostezar de forma espontánea incluso antes de dejar el útero, la mayoría de los niños en este estudio no mostraban signos de contagio del bostezo hasta que tenían cuatro años.





