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6 de octubre de 2014

¿Un solo hijo es tu mejor opción?


Siempre se ha dicho que los hijos únicos son egoístas, caprichosos, consentidos y solitarios. Sin embargo, una teoría señala que no solo esto es un mito sino que tener un solo hijo podría ser la mejor opción para los padres del siglo XXI. Así lo plantean las psicólogas María Elena López y María Teresa Arango en su libro El hijo único: Consejos para la crianza de un solo hijo, resultado de ocho años de investigación en donde concluyen que muchos eligen esta opción para brindarles mejor educación y mayor bienestar económico. 

Aunque en los países en vías de desarrollo apenas 15 por ciento de las parejas tiene hijos únicos, la tendencia es cada vez más a emular lo que sucede en los desarrollados donde esa cifra es de 45 por ciento. Esto sucede porque  hoy las parejas planean su vida de forma mucho más racional. Además, las mayores exigencias económicas, las altas tasas de divorcio, el ascenso de la mujer en el mundo laboral y el impacto de la superpoblación han provocado que muchas familias lo piensen dos veces antes de embarcarse en un segundo hijo. 

López y Arango encontraron estudios  que afirman que los hijos únicos gozan de muchas ventajas frente a los que tienen hermanos. En primer lugar, no tienen que compartir el afecto de sus padres con otros por lo que casi siempre logran desarrollar una fuerte autoestima. Además, el ambiente en el que crecen es más tranquilo pues al no competir por los recursos con otros hermanos tienen menos peleas, lo cual no solo lo agradecen ellos sino los propios padres. Todo esto contribuye a que establezcan desde temprano una relación más cercana con sus papás, a que tengan una personalidad bien definida y mayor desarrollo intelectual. 

De hecho, un estudio publicado en 2013 en la revista The National Bureau of Economic Research, en Estados Unidos, reveló que les va mejor en el colegio, tienen mayor coeficiente intelectual  y se sienten más estimulados por sus padres. “Los hijos únicos suelen tener más oportunidades educativas y mayores recursos para estudiar. Además maduran antes de tiempo porque conversan con adultos desde pequeños y esto los ayuda a enfrentar mejor los conflictos”, dijo López a Semana.  

Los papás también disfrutan ciertas ventajas al criar solamente a un hijo. La principal es que tienen menos niveles de estrés porque sienten que pueden dedicarles mucho más tiempo y no tienen remordimientos por tener un favorito, como sucede en las familias más grandes. “Si los padres conocen mejor los gustos y las preferencias de su hijo, eso les va a permitir apoyarlo de una manera más eficaz a lo largo de su vida”, explica Arango. 

Pese a esto, las autoras señalan que estas ventajas pueden convertirse fácilmente en lo contrario si los papás no tienen en cuenta que requieren un tipo de crianza especial. La clave está en que sepan que la personalidad de su hijo depende exclusivamente de ellos y que deben mantener un límite para no sobreprotegerlo ni complacerlo excesivamente. Tampoco deben exigirle demasiado ni creer que siempre necesita compañía. “Es importante que comprendan que es una persona independiente y que deben organizar su vida de tal modo que le permitan crecer y desarrollar su propio mundo”, afirma López. 

Todo lo anterior demuestra que la idea de tener hermanos no es una garantía para crecer en un mejor entorno y que tener un solo hijo es una opción igualmente válida a pesar de que culturalmente se haya privilegiado siempre al núcleo familiar conformado por la pareja y varios hijos. “La crianza del hijo único es un gran desafío y a la vez una experiencia gratificante”, concluye Arango. 


Fuente:

21 de marzo de 2014

¿Estaré educando bien a mi hijo único?

En la actualidad es muy común encontrar parejas que deciden tener un solo hijo: sus decisiones están basadas en muchas razones: situación económica, tiempo de los padres para cuidar a los hijos, políticas estatales,  por la facilidad de cuidar un hijo que dos o tres o por cualquier otra razón.

El hecho de ser hijo único no es un elemento que define por sí solo el futuro de un niño. Su evolución, como la de cualquier otro, depende de la educación que le den sus padres. El hijo único puede tener un desarrollo tan sano como el de un hijo con hermanos. 

¿Qué nos puede ayudar a educarlos bien?
  1. La relación madre-hijo desde los primeros días de vida es fundamental para la constitución subjetiva del niño. Es ella quien a través de sus caricias, miradas, palabras va moldeando en la psiquis del bebé su personalidad. Cada niño es único para su madre y la relación que se establece entre ellos es única y particular, tenga o no hermanos.
  2. Un niño que es criado rodeado de afectos, con una madre presente y atenta a las necesidades de éste, ofreciendo el espacio para que pueda descubrirse como un ser diferente a ella y con deseos propios será un adulto seguro de sí mismo. Recibir de pequeño todo el amor incondicional le da la posibilidad de más adelante poder separarse e independizarse de mamá sin angustia, porque sabe que ella está.
  3. Es importante estar atentos a medida que crece para que el niño vaya comprendiendo que no es el centro del universo y que, poco a poco, es él quien debe ir adaptándose a dicho universo y no a la inversa. Para ello, la puesta de límites con cariño es clave.
¿La soledad es característica en los hijos únicos, a diferencia de los que tienen hermanos?

El juego paralelo es natural e inevitable en los niños más pequeños. En una misma sala se pueden observar varios niños, pero cada uno jugando a su juego, con sus propias reglas y tiempos. Es a medida que crece que comienza el intercambio y el juego compartido con otros niños, ya que el chico debe tener desarrollada la capacidad de comprender ciertas reglas, la espera y el intercambio.
Una vez que el niño ingresa al jardín de infantes comienza su socialización con sus pares y el compartir pasa a ser un aprendizaje enriquecedor. En la temprana infancia es natural para cualquier niño, tenga o no hermanos, tener un fuerte sentimiento de posesividad y no querer prestar. "Es mío", suelen decir de todos sus juguetes. Este comportamiento tiene más que ver con un estado propio del desarrollo, relacionado también con la toma de conciencia de sí mismo, que con tener o no hermanos en casa.

El problema de crecer sin hermanos puede ser que todas las expectativas y las exigencias familiares estén puestas sobre él. Tal vez sea por eso que algunos estudios señalan que un hijo único crece con ideas de vencedor, debido a que sus padres proyectan en él sus propias ilusiones y siempre le exigen dar lo mejor de sí mismo. Pero nada es tan definitivo. Tanto los hijos únicos como los que tienen hermanos pasan por las mismas situaciones. No es posible medir las cualidades o defectos en relación a si un niño es hijo único o tiene hermanos.

Via

19 de marzo de 2012

¿Egoísta yo por tener un solo hijo?

Si tienes un hijo único como yo lo tengo es muy posible que te preguntes si esta condición de único podría representar un problema para él, o también puede que te afecte lo que muchos pueden pensar de ti, de que una madre o en todo caso los padres que eligen quedarse con un solo hijo son egoístas. Pero ¿realmente es así?, ¿somos egoístas?.