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Torta super fácil de yogurt

26 de junio de 2015

10 cosas que debes saber sobre tu hijo único

El mundo está aprendiendo a reconocer que los hijos únicos no son seres dignos de lastima, que como todos,  su vida y futuro depende mucho de como se les ha criado, los valores que se les ha inculcado y el entorno en el que se rodean. Así es ni más ni menos.

Hoy les presento según mi punto de vista y en mi experiencia como mamá de un hijo único, 10 cosas que debes saber sobre ellos. De hecho hay muchas más...

1. Tienen más juguetes que un niño con hermanos. Es más, no tienen que compartirlos con otros.

2.- Usan siempre ropa nueva, pues no heredan ropa usada ni remendada, ni percudida, ni nada del hermano mayor. :)

3.- Por lo general son niños sobreprotegidos, por los padres, los abuelos y sus tios consentidores.

4.- Son más maduros que la mayoría de sus compañeros o amigos de su edad. Puedes leer el porqué de esto en muchos artículos de este blog

5.- No tienen hermanos, pero siempre tendrán por lo menos un amigo o primo al que quieren como tal.

6.- Aunque a menudo extrañan a un compañero de juegos, han aprendido a jugar solos y a disfrutarlo.

7.- Detestan escuchar frases como "pobre, siempre jugando solo" o que le obliguen a ir a jugar o sociabilizar cuando no quieren.

8.- Si tu hijo no es el número uno de su clase, de hecho es uno de los más  aplicados.


9.- Son un poco más egocentricos que los demás

10. No serán comparados nunca con alguno de sus hermanos o hermanas, ni nunca se sentirán menos o más que ellos.
 

29 de abril de 2015

Porqué debería tu hijo tener una mascota

Una mascota como perro, gato, hamster o una iguana pueden ser el mejor amigo de un niño de formas impensadas. La investigación demuestra que las mascotas pueden favorecer el bienestar emocional y físico de un niño

Es fácil comprobar que las mascotas pueden enseñar responsabilidad a los niños. Un niño de apenas tres años puede hacerse responsable de proporcionar agua a las mascotas, mientras que los niños mayores pueden asumir tareas como pasear al perro.

"Realizar tareas adecuadas para su edad al ocuparse de la mascota junto con sus padres hace que un niño se sienta más competente", según los especialistas en desarrollo infantil Nienke Endenburg y Ben Baarda.
Además de hacerlo sentir más seguro respecto de sus habilidades, tener mascotas puede desarrollar la capacidad relacional de un niño, en especial en lo que se refiere a empatía, informó el Washington Post. "El motivo es obvio: ocuparse de una mascota hace que un niño abstraído deje de estarlo."

"Escuchar el maullido de un gatito que tiene hambre o ver que un perro corre a la puerta cuando quiere salir lleva a los niños a pensar: '¿Cuáles son sus necesidades y qué puedo hacer para ayudar?'" según el Post.

Las mascotas también reducen el estrés, agregó el Post. Investigadores del Instituto Nacional de la Aflicción Infantil estudiaron el juego de niños con animales terapéuticos. Cuando los niños acariciaban a los perros, su distensión era visible y también disminuía su presión sanguínea. Lo interesante es que también la presión sanguínea de los perros se reducía durante esas interacciones.

Los bebés que interactúan con mascotas, sobre todo con perros, se ven expuestos a bacterias beneficiosas que reducen las probabilidades de que desarrollen alergias, indicó el Dallas Morning News. Investigadores de la Universidad de California en San Francisco analizaron las bacterias intestinales de los bebés en cuyas casas había perros o no los había.

"En el caso de los bebés que no tenían mascotas, (el crecimiento de) la flora bacteriana intestinal estaba relacionado con el desarrollo de alergias a los dos años de edad, pero eso cambiaba en el caso de la flora intestinal de los niños que tenían perros", según la Dra. Susan Lynch.

Los niños autistas se benefician de la interacción con mascotas, según un estudio de investigadores de la Universidad de Missouri. El estudio se concentró en la comunicación, cooperación, responsabilidad, empatía, participación, autocontrol y seguridad de niños autistas de entre ocho y dieciocho años.

Los investigadores concluyeron que "las habilidades sociales de los niños autistas –sobre todo en lo relativo a seguridad- aumentaban con el tiempo cuando había una compañía animal, mientras que los problemas de conducta disminuían", según un informe del Mohave Valley Daily News.


Artículo de Marsha Maxwell
Vanguardia

12 de marzo de 2015

La Nutrición y las defensas de los niños


A las madres se les habla mucho sobre la importancia de las defensas, de la alimentación saludable y de los nutrientes; sin embargo, para muchas aún existen vacíos sobre lo que significan, la relación íntima que sostienen y sus beneficios para la salud.
Recientemente, el médico pediatra argentino Esteban Carmuega, quien ha sido consultor de la Organización Panamericana de la Salud y actualmente es coordinador del grupo de alimentos funcionales de la Sociedad Argentina de Nutrición, visitó a Colombia, invitado al reciente Simposio Nacional de Nutrición ‘Los primeros 1.000 días de vida’, donde la revista ABC del Bebé logró entrevistarlo para despejar dudas.

¿Qué son las defensas?

Primero hay que decir que las madres hablan de defensas, mientras que para los médicos se trata del sistema inmunológico, uno de los más complejos del cuerpo humano. Durante los últimos 30 años se ha demostrado que si se debilita, podemos ser víctimas de infecciones y patologías crónicas vinculadas con la salud del intestino, de la piel, alergias, asma, entre otras.

¿Qué conforma el sistema inmune?

Hemos aprendido que el sistema inmune no está formado solamente por una especie de glóbulos blancos, sino por numerosas variedades de glóbulos blancos que, a su vez, dialogan entre sí y con el medioambiente, básicamente a través de nuestras mucosas, es decir, en la boca y en todo el tracto gastrointestinal; en el oído, en el aparato respiratorio, y de ese diálogo surge un estado de defensa permanente contra las infecciones.


¿Cuándo se activan las defensas de los niños?

En el momento del nacimiento, con una doble tarea trascendental: reconocer qué es propio, es decir, qué forma parte de su cuerpo, y qué puede ser potencialmente dañino para él. Ese aprendizaje lo realiza a través del intestino. Por eso, antes se hablaba de la flora intestinal y hoy, de la microbioma, que es un conjunto de microorganismos diez veces más numerosos que todas las células de nuestro cuerpo y que colonizan el intestino al nacer.
De la salud del microbioma también depende nuestra salud. La naturaleza ha puesto en marcha una serie de mecanismos muy delicados para asegurar que ese microbioma nazca saludable, por eso la leche materna es tan importante.

¿Cómo se afecta el la flora intestinal?

El microbioma varía: los niños que nacieron por vía vaginal tienen una flora distinta de quienes lo hicieron por cesárea; los que recibieron leche materna, comparados con los que tomaron leche de fórmula, y entre ellos cambia también su microbioma según la fórmula y la concentración de sus azúcares (probióticos).
Así mismo, los niños que recibieron tratamientos con antibióticos ven modificada su flora. Se sabe hoy que el desarrollo temprano de la flora intestinal (microbioma), una vez que se establece, es relativamente constante para el resto de la vida. De esta manera, los bebés que han recibido leche materna mantienen una flora que contribuye a la maduración del sistema inmune, y es una de las razones que explican el porqué de la incidencia y frecuencia de alergias.

¿Cómo fortalece la lactancia el sistema inmune?

Existen microorganismos que durante el embarazo y la lactancia pasan del intestino a la leche de la madre para contribuir a la conformación del microbioma del bebé.
Además, la leche materna está conformada por azúcares que no se absorben, así que tiene prácticamente la mitad de estos como sustancias destinadas no a ser absorbidas, sino fermentadas en el intestino para el crecimiento y maduración de este microbioma, necesario para la maduración saludable de las defensas del niño.

Fortalezca su sistema inmune

Las madres pueden ayudar, como dice el doctor Esteban Carmuega, “dando al niño leche materna hasta los 6 meses, de forma exclusiva, y después de los 2 años es tarea y responsabilidad del pediatra acompañar a las familias en el aprendizaje de los primeros alimentos, incluyendo los siete grupos alimenticios necesarios para el desarrollo y crecimiento adecuado del pequeño. Resulta importante resaltar la actitud de la madre y el entorno en el que se brindan dichos alimentos.

Desde
El tiempo

14 de enero de 2015

LOS NIÑOS Y LA SIESTA


Según un artículo publicado en la revista Proceedings of National Academy of Science (PNAS), dormir la siesta es clave para fijar lo que aprenden los bebés.

A esta conclusión han llegado científicos de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) y de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania), tras realizar una serie de experimentos en los que 216 bebés de entre seis y 12 meses tuvieron que repetir ciertas acciones con títeres, cuatro horas después de haberlas aprendido por primera vez.

Se constató entonces que aquellos que durmieron durante al menos media hora en ese intervalo obtuvieron mejores resultados que los bebés que no habían dormido y, además, siguieron reteniendo la información 24 horas después, informa AlphaGalileo.

En niños mayores

En el 2013, especialistas del Instituto de Psicología Médica y Neurobiología del Comportamiento de la Universidad de Tübingen, en Alemania, realizaron un experimento con niños de entre ocho y 11 años y con adultos jóvenes que demostró que el sueño es importante para el aprendizaje también a estas edades.

En este caso, el experimento consistió en que los niños y jóvenes primero aprendieran a adivinar una serie predeterminada de acciones, sin ser conscientes de la existencia de la propia serie. Después de una noche de sueño o de un día despiertos, se analizó la memoria de los participantes.

El resultado fue que, tras dormir una noche, ambos grupos de edad podían recordar más cantidad de elementos de una fila de números que aquellos que habían permanecido despiertos. Se demostró asimismo que los niños resultaron ser mucho mejores en esta tarea que los adultos, por lo que los investigadores concluyeron que: "En los niños, se genera mucho más conocimiento eficiente explícito durante el sueño a partir de una tarea implícita aprendida previamente”.

¿Por qué el sueño es tan importante para aprender?
Hay diversas explicaciones sobre la causa de la importancia del sueño para el aprendizaje. Los investigadores de las Universidades Ruhr y Sheffield señalan que dicha importancia se debe a que dormir impide que otros acontecimientos interfieran en la fijación del recuerdo, y que se fortalezca la memoria.  

Desde el punto de vista fisiológico,  cuando el niño duerme es cuando se codifican los recuerdos y se transfieren del hipocampo –parte del cerebro implicada en la memoria inmediata– al neocórtex –área involucrada en la memoria a largo plazo, han declarado a Sinc.

Este proceso fue constatado en 2006 por investigadores del Max Planck Institute for Medical Research, en Heidelberg (Alemania) tras analizar la comunicación entre diversas áreas del cerebro relacionadas con la memoria durante el sueño. El análisis reveló efectivamente que la información que registra el cerebro por primera vez se transfiere desde la región del hipocampo hasta la corteza cerebral mientras dormimos.

Hace un tiempo, la especialista María Victoria Sánchez-Vives, del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), explicaba, por su parte, la relación existente entre aprendizaje y sueño de la siguiente forma: mientras dormimos, se propagan por el cerebro unas ondas eléctricas lentas que resultan clave para la consolidación de la memoria y para el aprendizaje. Esas oscilaciones suaves son más acusadas durante los primeros años de desarrollo del niño, lo que explicaría la importancia del sueño para el aprendizaje a estas edades.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin (EEUU), han propuesto para la relación entre sueño y aprendizaje una explicación alternativa : el sueño sería importante para aprender porque debilita las conexiones entre las células cerebrales (o neuronas) para ahorrar energía, evitar el estrés celular, y mantener la capacidad de dichas células para responder a los estímulos de manera selectiva. "El sueño es el precio que el cerebro tiene que pagar por el aprendizaje y la memoria", han señalado estos investigadores.
 
¿Qué pasa con los adultos?
 
En el caso de los adultos, también se ha demostrado que el sueño es importante para aprender. Por ejemplo, un estudio de 2009 llevado a cabo por especialistas de la Universidad de Northwestern (EEUU) constató que durante esta etapa de la vida, el cerebro igualmente emplea el tiempo de descanso para la fijación de recuerdos. Esto es así hasta tal punto, que algunos científicos han llegado a sugerir que los sueños serían en parte una actividad de la memoria. 
 
Fuente:
 

 

22 de diciembre de 2014

Pequeños generosos ¿Cómo lograrlo?


La generosidad debería ser promovida todo el tiempo, no solo en fechas especiales. Nuestros hijos que aprenden con el ejemplo, deberían observar la manifestación de esta cualidad de manera natural en nosotros, en toda época del año.

Mi hijo que ya hoy tiene 9 años paso por todas esas etapas que las mamás conocemos. Entre ellas la del "mío mío, esto es mío y no te lo presto". Ahora quedó en el pasado, siendo un niño grande, ser generoso se da en él de forma más natural.

Yo podría decir que si bien es cierto los niños van cambiando indiscutiblemente con el paso de los años, sino ven un buen ejemplo en nosotros los padres, esta conducta que debería ir evolucionando a lo positivo se quedará truncada.

Entonces ¿Cómo podemos fortalecer la generosidad en nuestros pequeños?. 
De forma sencilla y debería empezar en casa. Aquí unos consejos prácticos:
  •  Demuestra como eres tú generoso(a). Por ejemplo a la hora de una comida, comparte con tu hijo o hija una porción de la tuya. 
  • Si estás preparando una comida en la cocina, invítale a ayudarte en algo de lo que haces. Compartir contigo en la preparación de un postre es un buen ejemplo.
  • Felicítalo cuando veas en tu hijo o hija una acción de generosidad. El encomio siempre fomentará su buena acción.
  • Busca un vídeo o dibujo animado que fomente la generosidad.
  • Leele un cuento sobre el tema.
  • Juega con tu hijo o hija frecuentemente. Sobre todo los juegos en los que hay que esperar turno.
  • Lo más importante es tener paciencia. Con un buen ejemplo de parte de los padres, es solo cuestión de esperar para ver los buenos resultados
Estos consejos me han funcionado. Claro que cada niño se desarrolla a su ritmo, pero son consejos básicos que de hecho pueden ayudarnos a todos en nuestra difícil pero gratificante labor de padres.

ANNY V.

11 de noviembre de 2014

Consejos para compatir fotos de tus hijos en las redes sociales

La mayoría de padres hoy en día estamos muy activos en las redes sociales, compartiendo nuestras fotos y la de nuestos hijos con los amigos y familia. No hay nada de malo en eso siempre y cuando tengamos en cuenta algunas pautas de seguridad. Ya saben es mejor prevenir que lamentar. Además estamos rodeados de mucha maldad, gente que roba nuestras cuentas, nuestra información para de alguna manera perjudicarnos. 

Por esa razón y en vista de que nuestros pequeños son lo que más cuidamos y protegemos, sigamos estos consejos antes de subir fotos de nuestros hijos:

  • En la foto no debe aparecer nunca ninguna pista sobre los lugares que frecuenta, como escuela, centro comercial favorito o parque.
  • Nunca fotografiarlos junto a tu automovil, y mucho menos que salga la matrícula del vehículo.
  • Cuando publiques una foto de tu hijo o hijos no incluyas en la descripción frases que hagan pensar que están solos. Jamás decir “los echo mucho de menos cuando salgo al trabajo”
  • No publicar fotos que incluyan el nombre del colegio de tu hijo o camisetas identificativas de sus equipos. 
  • No pongas su nombre o apellidos al nombre del archivo de la foto.
  •  Nunca publiques información sobre sus horarios y actividades de tu hijo. Prohibido escribir: "saliendo de ..... con mi hijo".
  • Si subes una foto desde tu teléfono móvil, primero asegurate de desactivar el localizador que incluyen coordenadas geográficas sobre el lugar donde se tomo la foto, a fin de que no puedan rastrear la foto.
  • Pídele  atu familia y amigos que no suban fotos de tus hijos sin tu consentimiento.
  • No olvides que una vez subiste la foto a internet (Redes sociales como Facebook o Twitter) puede permanecer en ella por siempre y que las imágenes pueden ser públicas.
Recuerda que como padres somos los responsables de nuestros hijos y mientras menos fotos subas de ellos a las redes sociales, más protegidos estarán. Pero si decides subir algunas de ellas, toma en cuenta las sugerencias dadas, no sabemos quienes son personas realmente malas que están al acecho y listos para cometer un delito.

Comparte esta información con tus amigos a fin de proteger la integridad de lo que más queremos: nuestros pequeños hijos.

Desde
laifr.com

6 de octubre de 2014

¿Un solo hijo es tu mejor opción?


Siempre se ha dicho que los hijos únicos son egoístas, caprichosos, consentidos y solitarios. Sin embargo, una teoría señala que no solo esto es un mito sino que tener un solo hijo podría ser la mejor opción para los padres del siglo XXI. Así lo plantean las psicólogas María Elena López y María Teresa Arango en su libro El hijo único: Consejos para la crianza de un solo hijo, resultado de ocho años de investigación en donde concluyen que muchos eligen esta opción para brindarles mejor educación y mayor bienestar económico. 

Aunque en los países en vías de desarrollo apenas 15 por ciento de las parejas tiene hijos únicos, la tendencia es cada vez más a emular lo que sucede en los desarrollados donde esa cifra es de 45 por ciento. Esto sucede porque  hoy las parejas planean su vida de forma mucho más racional. Además, las mayores exigencias económicas, las altas tasas de divorcio, el ascenso de la mujer en el mundo laboral y el impacto de la superpoblación han provocado que muchas familias lo piensen dos veces antes de embarcarse en un segundo hijo. 

López y Arango encontraron estudios  que afirman que los hijos únicos gozan de muchas ventajas frente a los que tienen hermanos. En primer lugar, no tienen que compartir el afecto de sus padres con otros por lo que casi siempre logran desarrollar una fuerte autoestima. Además, el ambiente en el que crecen es más tranquilo pues al no competir por los recursos con otros hermanos tienen menos peleas, lo cual no solo lo agradecen ellos sino los propios padres. Todo esto contribuye a que establezcan desde temprano una relación más cercana con sus papás, a que tengan una personalidad bien definida y mayor desarrollo intelectual. 

De hecho, un estudio publicado en 2013 en la revista The National Bureau of Economic Research, en Estados Unidos, reveló que les va mejor en el colegio, tienen mayor coeficiente intelectual  y se sienten más estimulados por sus padres. “Los hijos únicos suelen tener más oportunidades educativas y mayores recursos para estudiar. Además maduran antes de tiempo porque conversan con adultos desde pequeños y esto los ayuda a enfrentar mejor los conflictos”, dijo López a Semana.  

Los papás también disfrutan ciertas ventajas al criar solamente a un hijo. La principal es que tienen menos niveles de estrés porque sienten que pueden dedicarles mucho más tiempo y no tienen remordimientos por tener un favorito, como sucede en las familias más grandes. “Si los padres conocen mejor los gustos y las preferencias de su hijo, eso les va a permitir apoyarlo de una manera más eficaz a lo largo de su vida”, explica Arango. 

Pese a esto, las autoras señalan que estas ventajas pueden convertirse fácilmente en lo contrario si los papás no tienen en cuenta que requieren un tipo de crianza especial. La clave está en que sepan que la personalidad de su hijo depende exclusivamente de ellos y que deben mantener un límite para no sobreprotegerlo ni complacerlo excesivamente. Tampoco deben exigirle demasiado ni creer que siempre necesita compañía. “Es importante que comprendan que es una persona independiente y que deben organizar su vida de tal modo que le permitan crecer y desarrollar su propio mundo”, afirma López. 

Todo lo anterior demuestra que la idea de tener hermanos no es una garantía para crecer en un mejor entorno y que tener un solo hijo es una opción igualmente válida a pesar de que culturalmente se haya privilegiado siempre al núcleo familiar conformado por la pareja y varios hijos. “La crianza del hijo único es un gran desafío y a la vez una experiencia gratificante”, concluye Arango. 


Fuente:

7 de agosto de 2014

La depresión en niños pequeños


La depresión puede presentarse en cualquier edad, incluso en los niños en edad preescolar, informan unos investigadores. Y si se presenta, lo más probable es que el trastorno aparezca recurrentemente durante toda la infancia, Afirma un estudio reciente.

Este estudio descubrió que los niños en edad preescolar que están deprimidos tienen dos veces y media más probabilidades de presentar los síntomas en la escuela primaria y secundaria, afirmó un equipo de investigación de la Universidad de Washington, en St. Louis.

Sin embargo, detectar la depresión de los niños de forma temprana podría hacer que el tratamiento fuera más efectivo, añadieron.
"Se trata de las mismas malas noticias sobre la depresión; es un trastorno crónico y recurrente", afirmó en un comunicado de prensa de la universidad la Dra. Joan Luby, psiquiatra infantil que dirige el Programa de Desarrollo Emocional Temprano de la universidad. 

"Pero la buena noticia es que si detectamos la depresión pronto, quizá tenemos una oportunidad de tratarla de forma más efectiva", dijo Luby. Eso podría "cambiar potencialmente la trayectoria de la enfermedad, de tal modo que sea menos probable que sea crónica y recurrente", añadió.

El estudio, publicado recientemente en la revista American Journal of Psychiatry, contó con 246 niños en edad preescolar, de 3 a 5 años de edad. El equipo de Luby evaluó si los niños tenían depresión y otras afecciones psiquiátricas a lo largo del tiempo. 

Los niños y sus cuidadores participaron en seis evaluaciones anuales y en cuatro evaluaciones semestrales. Específicamente, se preguntó a los cuidadores sobre la tristeza, la irritabilidad, el sentimiento de culpa, el sueño y el apetito de los niños, además de si disfrutaban poco de las actividades o del tiempo de juego.

Los investigadores también evaluaron las interacciones entre los cuidadores y sus hijos a través de un espejo polarizado. Esto se hizo para determinar si parte de la razón por la que los niños tenían síntomas continuos de depresión era porque no recibían el apoyo de sus padres.

Cuando empezó el estudio, se diagnosticó depresión a 74 de los niños. Seis años después, 79 de los niños cumplían los criterios de depresión clínica, incluyendo aproximadamente la mitad de los 74 niños a los que se había diagnosticado depresión cuando empezó el estudio. 

Por otra parte, solo el 24 por ciento de los 172 niños que no estaban deprimidos como preescolares sufrieron una depresión más adelante.
Entre los niños en riesgo alto de depresión estaban los pequeños en edad preescolar cuyas madres habían sufrido una depresión, reveló el estudio.
El hecho de que se diagnosticara un trastorno de conducta en la edad preescolar también aumentó el riesgo de un niño de tener depresión más tarde en la escuela primaria o intermedia. Pero este riesgo se redujo si los niños contaban con mucho apoyo por parte de sus madres, indicaron los investigadores.

En general, el riesgo más alto de tener depresión más adelante fue el de los niños a los que se había diagnosticado la afección en la edad preescolar, informó el grupo de Luby.

"La depresión en la edad preescolar sirvió para predecir la depresión en edad escolar por encima de cualquier otro de los factores de riesgo bien establecidos", dijo Luby. "Esos niños parecen estar en una trayectoria de la depresión que es independiente de otras variables psicosociales".

A los niños en edad preescolar de hasta 3 años de edad se les debería evaluar la depresión, creen los investigadores. Sin embargo, implementar dichas evaluaciones de depresión es más fácil de decir que de hacer, porque no hay tratamientos efectivos para los niños pequeños, indicaron.

"La razón por la que todavía no se ha vuelto una gran llamada a la acción es porque aún no tenemos ningún tratamiento probado y efectivo para los niños en edad preescolar", explicó Luby. "Los pediatras normalmente no quieren evaluar una afección si no pueden referir a los pacientes a alguien que pueda ayudar".

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

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