Por lo general ocurre cuando ya te sacan de tus casillas. El estrés por el trabajo o las tantas tareas en el hogar pueden acabar con nuestro buen humor y volvernos personas amargadas, y por lo general son nuestros pequeños hijos quienes tienen que aguantarnos todo esto.
¿Qué papá o mamá alguna vez no ha soltado una frase equivocada?, ¿quién no dijo algo por lo que después se arrepintió?. Pues bien, todos hemos caído en este error. Sin embargo también hay frases dichas con buena intención que pueden transmitir un mensaje equivocado o negativo a nuestro hijo. Por eso intentemos mejorar refrenando un poco lo que decimos.
Aquí algunas frases con las que debemos tener mucho cuidado para no dañar a nuestros hijos...








