29 de mayo de 2012

Frases que no debes decirle nunca a tu hij@

Por lo general ocurre cuando ya te sacan de tus casillas. El estrés por el trabajo o las tantas tareas en el hogar pueden acabar con nuestro buen humor y volvernos personas amargadas, y por lo general son nuestros pequeños hijos quienes tienen que aguantarnos todo esto. ¿Qué papá o mamá alguna vez no ha soltado una frase equivocada?, ¿quien no dijo algo por lo que después se arrepintió?. Pues bien, todos hemos caido en este error. Sin embargo también hay frases dichas con buena intención que pueden transmitir un mensaje equivocado o negativo a nuestro hijo. Por eso intentemos mejorar refrenando un poco lo que decimos. Aqui algunas frases con las que debemos tener mucho cuidado para no dañar a nuestros hijos...

  • No me molestes!:  Todos los padres necesitamos descansar de vez en cuando, el problema está cuando habitualmente algunos dicen a sus hijos, “no me molestes” o “estoy ocupado”. y estos empiezan a pensar que no tiene sentido en hablar con sus padres porque siempre los evitan dicen los expertos. Provocando que se formé un patrón, que haga que cuando los niños crezcan se callen varias cosas. Si estás estresado u ocupado y tu hijo se acerca, es mejor decirle “tengo que terminar esto o aquello, así que debes esperar en silencio durante unos minutos. Cuando termine, vamos a jugar o hacer lo que me pides” y por supuesto cumple lo que prometes.
  • Aprende de tu hermano!: Parece útil tener un hermano o un amigo como un ejemplo brillante, pero las comparaciones casi siempre son contraproducentes. Obviamente una mamá de un hijo único jamás podria utilizar esta comparación, pero cuidado con comparar con otros niños cercanos a nuestra familia. Es natural que los padres comparen a sus hijos para buscar un marco de referencia acerca de sus metas o de su comportamiento, dicen los expertos. Sin embargo, los niños se desarrollan a su propio ritmo y tienen su propio temperamento y personalidad. Comparar a tu hijo con otra persona implica que quieres que sea diferente y eso no los ayuda en lo más mínimo. 
  • No llores!:  Sea niño o niña, enséñales que sentirse mal o tristes es normal de vez en cuando, y que comprendemos que se pueda sentir triste, y que lo acompañas en su malestar. Nunca digas que las emociones son algo vergonzoso. Los niños lloran con facilidad, sobre todo cuando no pueden expresar sus sentimientos con palabras.
    “Es natural querer proteger a un niño de esos sentimientos”, dice la doctora Debbie Glasser, directora de Servicios de Apoyo a la Familia en el Mailman Segal Institute for Early Childhood Studies at Nova Southeastern University, en Fort Lauderdale. “Pero decir ‘No’ no hace que un niño se sienta mejor, y también puede enviar el mensaje de que sus emociones no son válidas, que no está bien estar triste o asustado.”
    Lo  mejor es reconocer la emoción. Por ejemplo, puedes decirle cosas como: “Te debiste sentir realmente triste cuando ese niño te dijo que no quería ser tu amigo” o “Sí, el mar da miedo cuando no estás acostumbrado a él. Te prometo que no te voy a soltar la mano.”

  • Esperate que ya va llegar tu papá....Es una frase que las madres utilizan más de lo que debieran. Reconozco que en alguna oportunidad use esta frase. Sin embargo debemos trabajar en nuestra propia autoridad con los hijos, sin hacer notar al padre como un ser a quien haya que tenerle miedo. Si hemos usado esta frase hay que desecharla ya!.

  • “Lo entenderás cuando seas mayor”. Este mensaje transmite a los niños la idea de que la gente mayor lo sabe todo y ellos, como son pequeños, son unos ignorantes. Y en realidad lo utilizamos cuando somos nosotros los que no sabemos cómo explicarles una cosa. Para salir del aprieto es mejor decir a nuestro hijo que desconocemos la respuesta, pero que podemos buscarla juntos, y si efectivamente la sabemos, pero se trata de un tema difícil, debemos proporcionarle una respuesta adecuada a su edad, que satisfaga su afán de conocimiento.
  • “Eres malo”. Si utilizamos esta frase cada vez que nuestro hijo hace una travesura, se angustiará mucho y su malestar le llevará a portarse aún peor. Los niños necesitan saber que el amor de sus progenitores es incondicional y no cambia en función de su comportamiento. Si sustituimos esta frase por “no me gusta esto que haces”, atacamos su actitud, no a él como persona, y en lugar de mermar su autoestima le animamos a superarse y a ser más obediente. Recuerden que lo que esta mal es el comportamiento no ellos en si mismos. Cuidado con esta frase tan nociva.
  • “Yo a tu edad ya me vestía y comía solo”. Con esta expresión subrayamos la incapacidad del niño para realizar una tarea, lo que aumenta su frustración y puede bloquearle en sus aprendizajes. Además, eliminamos la figura de referencia que somos para él y nos transformamos en su rival. Claro que podemos hablarle de nuestra infancia, pero describiéndonos como niños que tuvieron que enfrentarse a las mismas dificultades que tiene él ahora. De esa forma el peque entenderá que aunque ahora hay muchas cosas que le resultan complicadas, con el tiempo logrará hacerlas solo tal como nosotros así lo hicimos. 
  • “Si no dejas de hacer eso te voy a …”  Las amenazas son una de las cosas más negativas que pueden hacer los padres con sus hijos. Siempre hay mejores maneras de educarlos que amenazándolos, sobre todo si son pequeños y les cuesta trabajo aprender las lecciones. Por ejemplo “En estudios se ha mostrado que las probabilidades de que un niño de dos años repita una travesura el mismo día es del 80%, sin importar que tipo de medida disciplinaria se usó”, dice el doctor Murray Straus, sociólogo del Family Research Lab de la Universidad de New Hampshire. Así que por favor esforcémonos por dejar de amenazar. 
Algunas de estas frases nos la dijeron de niños, por lo menos a mi me amenazaban bastante y eso no lograba que yo me detuviera de hacer alguna travesura, así que mucho ojo con lo que estamos diciendo a nuestros hijos. Podemos estar destruyendo su autoestima y hacer de ellos adultos tristes, resentidos e infelices.

4 comentarios:

  1. Ay sí, yo no sé si es porque se está haciendo mayor ella o yo pero noto que tengo menos paciencia y a veces tiro de amenazas. Sé que el final del día es un momento delicado, todos cansados, deseando acabar y pierdo los nervios cuando no colabora a la hora de irse a dormir. Y cuanto más nerviosa me pongo más rebelde ella, así que me he propuesto intentar entender su nerviosismo (los niños de hoy en día tienen que aguantar a veces un ritmo de vida que no es el más adecuado), y buscar su complicidad para ayudar a que se relaje.
    Uno de los motivos por los que no tengo más hijos es porque no quiero que el estrés me impida comportarme de una forma equilibrada y serena con mi hija. Si yo estoy bien ella estará bien así que tomo nota de tus recomendaciones para esos momentos difíciles que creo que todas las mamás de uno, dos o cinco hijos pasamos.
    Un abrazo Anny. Aunque no comente ultimamente te sigo leyendo.

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  2. Puedo decir llena de orgullo que nunca he usado frases como estas :-)
    Totalmente de acuerdo.

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  3. Te entiendo completamente Amanda. Yo me siento bien al reconocer que puedo mejorar más en algunos puntos con mi hijo. No hay mamá perfecta pero estoy segura de que por el bien de ellos nos refinamos y esforzamos al máximo. Me alegra saber que me lees. Un abrazo y muchos cariños a la nena!!

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